miércoles, 2 de noviembre de 2011

REPERCUSIONES DEL ASMA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA TERAPIA OCUPACIONAL

El asma es un problema importante que muchas veces da lugar a una serie de restricciones en el estilo de vida del niño asmático. Todo ellos influye tanto en el niño como en las personas cercanas a él.
Al analizar las repercusiones del tema que nos ocupa, nos centraremos en las consecuencias que ocasiona el asma sobre la vida del niño asmático y sobre sus familiares a nivel psicológico, personal, familiar y social.


1. El asma puede ser causante de la falta a clase del niño, períodos de hospitalización, días de revisión o convalecencias que se alargan y que provocan un retraso escolar y social cada vez más difícil de recuperar. Es por ellos que resulta necesario poner todos los medios disponibles para conseguir que el niño acuda regularmente a la escuela y al resto de actividades que realiza normalmente.


2. Otro problema que pueden sufrir los niños asmáticos es la sobreprotección que les hace faltar a clase de manera injustificada o renunciar a catividades lúdicas o deportivas. Obviamente, si las crisis son importantes y provocan una fatiga real, o una noche completa de insomnio, el niño no podrá acudir a clase ni llevar a cabo determinadas actividades; no obstante, los padres deben ser conscientes de que las restricciones de la actividad normal deben ser lo más breves posibles y de que es el niño el mejor juez de sus propias posibilidades físicas.


3. La vida social del niño asmático puede verse afectada también. Así, es frecuente encontrara que niños asmáticos mantienen relaciones sociales restringidas con otros niños de su edad. El motivo principal es la renuncia a actividades típicamente juveniles como diversos deportes, excursiones, campamentos, os implemente el hecho de dormir en casa de algún amigo. Todas estas actividades que fomentan la amistad y las relaciones sociales, son evitadas por el niño por miedo a que se produzca un episodio en estas situaciones.
En este sentido es importante concienciar al adulto (padres, profesores...) de la necesidad de que el niño PARTICIPE, como cualquier otro joven de su edad, en todo tipo de actividades, pero que, tomando las precauciones necesarias, puede ser perfectamente capaz de disfrutar de las mismas sin ningún temor.


4. Otro problema d elos niños asmáticos es que, aunque se relacionen socialmente, pueden sentirse inferiores y distintos porque no tienen la misma resistencia física, porque deben medicarse, porque han de asistir con regularidad a controles médicos... En estos casos conviene trabajar con el niño la aceptación de su condición de asmático con naturalidad y sin exageraciones. Conviene que el niño se de cuenta de que otros compañeros también pueden tener limitaciones similares.




En cualquier caso, el primer paso para mejorar la calidad de vida del niño asmático es cambiar, no sólo sus ideas erróneas respecto al asma y a sí mismo, sino también las de los adultos que se sienten responsables del niño.
Generalmente es el miedo de los padres el que fomenta el del niño y es la sobreprotección en la familia y en el colegio la que impide un desarrollo normal del asmático. Estas conductas de los padres también afecta a sus`propias vidas haciendo que cancelen planes condicionados por el asma del niño. Si este patrón de vida se perpetúa, el asma puede llegar a convertirse en el centro de vida familiar, creando tensiones, culpabilizaciones y frustraciones en todos los miembros de la familia.


5. Otra de las repercusiones se produce años más tarde cuando los pacientes jóvenes deben decidir sobre la elección de su trabajo. Es necesario ofrecer una orientación profesional para proteger el porvenir social y la salud del asmático. Sería lamentable permitir a un adolescente que centrara su vocación en una profesión que después no pueda ejercer o deba abandonar. Deben descartarse trabajos que requieran esfuerzo físico considerable, contacto ocntinuo con sustancias muy sensibilizantes o una atmósfera contaminada (panadero, peletero, matquetería, industria textil, carpintería...)


Finalmente, en torno al asma se han desarrollado una serie de mitos como: que toda crisis asmática requiere asistencia hospitalaria, que el asmático debe vivir en una especie de urna de cristal o dormir en una habitación totalmente aséptica, que no pueden acercarse al campo, no pueden realizar ejercicio o esfuerzo físico...
Al abordar el problema del asma bronquial nos encontramos con la necesidad de considerar las repercusiones de la enfermedad sobre aspectos psicológicos, personales, familiares y sociales del niño asmático los cuales la Terapia Ocupacional puede abordar.

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